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Un Cuento

Hace mucho tiempo, las cebras de África eran blancas o negras. Una cebra negra que se llamaba Mara era la mejor amiga de una joven cebra que se llamaba Lana. Las dos cebras estaban todo el día juntas. Para la fiesta de cumpleaños del abuelo Badu, decidieron danzar juntas para él.

Las cebras practicaron su danza en secreto. Cuando faltaba casi una semana para la fiesta, Lana tuvo de repente una idea.

“¡Necesitamos disfraces!”, gritó. “No podemos ir así”.

Las cebras se probaron collares de hojas y coronas de flores pero nada les parecía bien. Se sentaron bajo un sombrío árbol. El brillante sol se filtraba a través de las hojas. Las rayas de sol y sombra marcaban los cuerpos de las dos cebras.

“Tu cuerpo tiene rayas oscuras de sombra”, dijo Mara.

“Tu cuerpo tiene rayas luminosas de sol”, dijo Lana.

Se miraron fijamente. Mara dijo: “¡Si conseguimos pintura blanca y negra, seremos una pareja perfecta!”

Finalmente, llegó el día de la fiesta de cumpleaños. Llegó el turno del regalo de Mara y Lana. La música empezó a sonar de repente. Dos figuras saltaron desde atrás de un arbusto. Ambas tenían rayas blancas y negras. ¿Quién es Mara? ¿Quién es Lana? Nadie podía adivinar. Las cebras danzaron hermosamente, pero al final sólo se habló de sus rayas.

De repente, las cebras comenzaron a pintarse rayas entre ellas. Desde ese día, todas las cebras tienen rayas.

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